UN ORDENADOR ES UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN
La comunicación humana es un proceso dinámico, inevitable – hasta el silencio comunica – irreversible, verbal y no verbal. Sin comunicación, ninguna revolución sería posible. Es imprescindible poner en común las ideas para generar cualquier movimiento social - es indispensable compartir. Y en eso estamos. En un proceso revolucionario de la propia comunicación: la era digital.
La inter-territorialidad y el multiculturalismo frutos del nuevo orden tecnológico-económico-social, además de mezclar culturas, idiomas y personas, está permitiendo que la comunicación sea un hecho colectivo, mundial, sin fronteras. Es la comunicación total, de todos para todos, utilizando sus diversos lenguajes: la música, la moda, la danza, la comida, los gestos, a través de su más potente herramienta – Internet. Comunicación compartida generando una inteligencia colectiva, una consciencia colectiva. Las sociedades se comunicando vía nuevos idiomas universales: avatares, teclados, sonidos, emoticonos, Myspace, Facebook.
Incluso la comunicación masiva está siendo obligada a rever sus conceptos: lo que la televisión hizo con la gente versus lo que hace la gente con Youtube. Ahora, nos manipulamos unos a los otros. Los canales digitales de comunicación son verdaderas fuentes de creación cultural, de interactividad, de pequeñas revoluciones que ocurren de forma paralela. La TV es digital, la enciclopedia es una construcción colectiva, el periódico está on-line y las noticias ya no son diarias, sino que actualizadas a cada minuto.
"El profundo potencial transformador de la conexión entre las tendencias sociales de la humanidad y la eficacia de las tecnologías de la información radica en la posibilidad de hacer nuevas cosas juntos, de cooperar en escalas y modos que antes no eran posibles".
La afirmación de Reinhold viene cargada de sentido y resume el producto “final” de esa revolución: sus infinitas posibilidades. A continuación seguir, estudiaremos más detenidamente esa nueva forma de convivir entre los hombres y de los hombres con su entorno, con especial atención a su más ilustre personaje: el ordenador.
¿SOMOS MÁS SÁBIOS QUE ANTES?
La victoria de la evolución humana puede ser explicada por nuestro poder de transformación del mundo en vez envés de adaptarnos a la naturaleza y al entorno. Este fue nuestro mecanismo de avance evolutivo. De esa forma, llegamos a un nivel técnico que hace con que todo, o casi todo, sea visto como posible. En la actualidad, las nuevas tecnologías son cada vez más accesibles y manejables y la información es un bien común – por lo menos para los más de 1000 millones de usuarios de la Red. En ese sentido, la pregunta que se plantea es ¿Somos más sabios que antes, al contar con más información que ninguna otra generación? No me refiero aquí a la hipótesis de DeKerkrove, si no que hablo de cada persona, de mi hermano pequeño que se conecta desde los 10 años (o menos): ¿este chaval será una persona más inteligente que su padre por haber visto, leído, escuchado, muchísimas más cosas a su edad? ¿Será más hábil por haber manejado tantos videojuegos?
Como toda revolución, la digital tiene los que luchan a favor y los que son contra esta nueva manera de vivir - entre lo real y lo virtual. Es la Ciberfilia VS la Ciberfobia. Si por un lado los ciberfóbicos se están aislando del proceso, los ciberfílicos tienen que mantener la mirada crítica para no padecer una ceguera colectiva, como comenta Javier Bustamante:
“Confiamos ciegamente en la medición del aparato, en el cálculo de la calculadora, en la ordenación del ordenador, sin que nada garantice que sea oro todo lo que reluce (…) Cuando dentro de poco tiempo tengamos programas de dictado y reconocimiento de voz que sean suficientemente fiables y que reconozcan con más facilidad los giros, las expresiones y la forma de hablar del usuario, me pregunto cuánta gente conservará en un futuro próximo la capacidad de escribir a mano..., o incluso de teclear en el ordenador”
De hecho, a través de empresas como ReadSpeaker, el internauta ya no necesita leer lo que esta en la Web. Una extensión del cuerpo humano que tiene dos caras: la de integrar el usuario con deficiencia visual al proceso y la de atrofiar las capacidades de los demás usuarios. Parece ser que la tecnología nunca perderá ese carácter dicotómico: de integrar y aislar, de unir y alejar. Antes, los hombres luchaban cuerpo a cuerpo. La tecnología llegó hasta los campos de batalla y hoy incluso la guerra es a distancia, con sus poderosas armas químicas, misiles, que matan más gente en menos tiempo. Es el poder del botón nuclear.
Se puede decir, por lo tanto, que en el mundo ciber el poder está, literalmente, en nuestras manos (no es coincidencia que estemos hablando de la sociedad digital). Quien controle la técnica, es capaz de hacer lo que quiera, utilizando apenas un aparato: el ordenador. Así, surge un individualismo que tiene el hogar como templo – todo se puede hacer desde casa. Hasta las relaciones sociales han cambiado de local, del bar al Messenger, del parque al universo de Second Life.

Marido anuncia divorcio por Facebook: Internet sirve para empezar y, actualmente, hasta para terminar relaciones.
Esta nueva esfera de relaciones personales generó nuevas formas de asociación. Las comunidades virtuales, los e-grupos, los forums, suponen uno de los mayores acontecimientos de los últimos años, puesto que vienen a ser la nueva forma de entender las “relaciones sociales”, según Pierre Lévy en su libro "Ciberdemocracia". De hecho, es posible mantener estrechas relaciones y hacer parte de colectivos de una manera que, aunque a distancia, afecte realmente a nuestras vidas. En mi opinión, el gran avance social de la cibersociedad es poder conservar, cuidar, estrechar relaciones con personas con quien ya no puedes estar en contacto físico a diario. No se trata de cambiar las amistades “reales” por las “virtuales”, sino de aunarlas, sumarlas. Es posible tener las dos cosas a la vez y eso amplia de una forma increíble nuestra presencia en el mundo. ¡Nuestra “existencia” se ha ampliado a todas partes! Podemos estar en Australia, España y México al mismo tiempo, a través de una red de amigos. El proyecto Couchsurfing te puede llevar a la casa de un “desconocido” en Amsterdam, en un espacio donde la confianza está basada en la reputación y en la calificación que recibimos de otras personas.
La “generación link” ya esta gateando por ahí. Son los bebés que nacieron por las parejas formadas en la Red – específicamente en páginas Web de encuentros. En Francia, por ejemplo, el fenómeno ya puede ser considerado un verdadero “baby boom”. Se estima que cerca de 60 mil niños han nacido a partir de relaciones que empezaron en paginas Web europeas. Por otro lado, uno ya puede tener su “bebe virtual” a través de videojuegos como el BabyLuv.
Microsoft Surface: el ordenador que une personas – físicamente.
Por supuesto, la capacidad de transformación de la tecnología no tiene muros y la cibersociedad es un terreno fértil, que conecta y amplia nuestras capacidades productivas. Eso implica en una actuación en todos los ámbitos: artes, arquitectura, enseñanza, industria (software), economía (E-Commerce), política (voto on-line), todos están sometidos a las nuevas técnicas. En este escenario nacen empresas y hasta profesiones para dar abasto a las necesidades digitales, generando, en el mudo capitalista, una economía basada en el compartir – por más extraño que esto pueda sonar.
En la ciudad de NY, Robert Moses unió arquitectura y política, proyectando puentes por donde autobuses no podían pasar – de esa manera la separación entre ricos y pobres se estableció de una manera sutil, pero eficaz.
TODO LO QUE NO SE DA, SE PIERDE. TODO LO QUE NO ES COMPARTIDO, NO EXISTE
Compartir es disfrutar de un recurso o un espacio con otras personas, al mismo tiempo. Es dividir. En el caso de la cibersociedad, ese “dividir” más bien resulta en una multiplicación de saberes e informaciones. Estamos viviendo la era del conocimiento libre, donde las polémicas discusiones que envuelven términos como libertad individual, derecho de autor, propiedad intelectual o bien común no quitan ni disminuyen la acción de los partidarios del software libre o de los “piratas” de Red – los Hackers. Y es fácil entender toda esa cuestión si tenemos en cuenta que, como diría Bacon, el conocimiento genera poder. Desde el poder del botón nuclear, hasta el poder de trueque delante de los proveedores, o el poder de convencimiento en una entrevista de empleo.
“Un enano subido a los hombros de un gigante puede ver más lejos”
Al accesar una biblioteca electrónica, uno puede investigar a fondo una empresa, una enfermedad, una teoría social – y, lo más importante, puede cambiar la información, añadir comentarios, ejemplos, conceptos. Es un tipo de saber inseparable del hacer. El conocimiento asume, por lo tanto, su papel de bien público compartido, puesto que una idea solo existe si alguien la comprende y, para eso, antes, es preciso dividirla con otra persona.
De esta manera se está formando un ambiente libre de cadenas, límites o fronteras, y se ciñeron redes entre miles de personas de todas las partes del mundo. Poco a poco, los usuarios se fueron enterando de las nuevas posibilidades que estas conexiones permitían, esparciéndose como un virus, haciendo con que un video esté disponible para descarga en cuestión de segundos, o que a través de una cadena de sms toda una ciudad se entere de una noticia – como la red viral que se formó en el 11 de marzo, en Madrid, tras el atentado a la estación de Atocha. Así se configura, pues, la estructura del conocimiento libre: escalable, incremental y cooperativa.
Dentro de esta revolución digital, es importante puntuar uno de sus principales fenómenos: el WIKI, palabra hawaiana que quiere decir “rápido”. “Un Wiki o una Wiki es un sitio Web cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través de un navegador. Los usuarios pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que comparten” - por supuesto, este concepto fue sacado directamente de la página Wiki más conocida: Wikipedia, la enciclopedia Wiki. Se trata de una herramienta tan poderosa que, sabiendo utilizarla, uno no necesita de grandes conocimiento teóricos – todo está disponible. La creatividad es la clave.
Este modelo de conocimiento abierto, comunicaciones abiertas (Skype) y fuentes abiertas (Linux), por no basarse en un sistema central, permite que las innovaciones sucedan más fácil y rápidamente. El nudo de la conexión es la inteligencia individual transformada en inteligencia colectiva – cada usuario es una antena.

La Red de Wi-fi de FON transforma cada usuario en un proveedor de conexión inalámbrica a los demás usuarios de la red.
Nos estamos acercando, quizás, a la real democracia, irónicamente a través de la realidad virtual. Sin censura y sin fronteras, la información puede llegar a todos. El reto pasa a ser, pues, la inclusión digital. Sin una pluralidad de fuentes no se puede hablar de libertad de pensamiento, conciencia o religión. Sin acceso a medios de alcance internacional, no tiene sentido hablar de libertad de opinión y de difusión de las mismas. Y en eso estamos, aunque La Quinta Columna Digital, en un análisis más profundo, pregona que existe todavía la necesidad de construir una hiperpolítica para que el conocimiento libre sea un hecho real.
TODO DEBE SER VISTO
Esta democracia moderna, o Ciberdemocracia, incrementa la transparencia gracias a los instrumentos del ciberspacio. Así, con más visibilidad, la honestidad gana fuerza. Los ciudadanos tienen y/o exigen tener acceso a todos los proyectos, presupuestos y hasta a la agenda de sus gobernantes. Los gastos de los políticos ahora son públicos. Al final, ¿son los políticos más corruptos o es que la corrupción tiene más visibilidad?

Recientemente, una concejal del PP de Getafe, tuvo que disculparse públicamente por los gastos de su hija con la tarjeta Wi-fi del ayuntamiento. Se gastó más de €30.000 en descargas de capítulos de la serie “Perdidos”.
Esa realidad tiene un tremendo impacto en las sociedades dictatoriales. ¿Qué dictadura podría mantenerse en cualquier país en donde el 25% de su población tuviera acceso a Internet?, cuestiona Pierre Lévy. Y, hasta en las sociedades más liberales, como es el caso de los EEUU, existen casos de tentativa de censura en la Red. Citando Castells, “La única censura directa posible de Internet es no estar en la red. Y esto es cada vez más costoso para los gobiernos, las sociedades, las empresas y los individuos”. Basándose en esa afirmación, ¿se podría decir, por lo tanto, que Internet se autorregula? ¿Tendrán los propios usuarios que ponerse límites y autocontrolarse?
Pero aún con toda su transparencia y sabiendo que una información puesta en Internet está, irremediablemente, “presa” allí para siempre, uno piensa que es posible hacer algo incógnitamente. Entonces, ¿por qué tener límites o ser moralmente correcto? Además, con la Web, un robo a un banco no exige armas, violencia o huidas estrafalarias – las transferencias on-line son toda una facilidad para los ladrones digitales.
Así que los propios Hackers son cada vez más solicitados por las autoridades competentes para desarrollar nuevas tecnologías con el objetivo de llevar la ley a este otro “universo”. Son los Frank Abagnale modernos. La pornografía, la pedofilia, la xenofobia y otros contenidos ilegales o inadecuados navegan diariamente por las páginas Web, probando que los problemas sociales del mundo real existen también en lo virtual. Una vez más, la cibersociedad enseña su doble cara: en un ambiente desarrollado con base en la libertad, el control es cada día más latente.
Hasta la “propagación colectiva” de contenidos protegidos (léase: videos, películas, músicas, fotos), que desde hace unos años viene cambiando las estrategias de las grandes industrias cinematográfica y discográfica, ya da señales de que sí, es posible limitar el acceso. Por ejemplo, Youtube bloqueará todos los videos de música para los usuarios del Reino Unido, por no haber llegado a un acuerdo con la principal asociación de autores londinense.
A través del site Qtrax, la gigante Warner Music librará sus músicas para descargas gratuitas y legales para los internautas.
Una nueva ética se perfila en nuestros tiempos. Es imposible decir hasta dónde llegaremos y cómo estaremos organizados en este supuesto. El valor que el conocimiento adquiere a cada día es imprevisible. Así que puede que Youtube, Google, Apple o Microsoft sean más poderosos que cualquier gobierno, de cualquier país, dentro de pocos años. Más ricos seguro que ya lo son.

El video juego Akoha pone como objetivos invitar a alguien a un café o regalar un libro a un amigo. La comunidad virtual que quiere construir un mundo mejor.
Así, la tecnología de la información y de las telecomunicaciones va cambiando las cosas y su carácter accesible y fácilmente aceptable está cambiando el mundo. Más que nada, porque no se trata solamente de un medio alternativo de comunicación, sino de discursos alternativos, nuevas formas de hacer lo mismo – y eso es mucho más impactante que el propio ordenador en si mismo. Esa revolución apenas ha empezado.
