¿UN NUEVO PARADIGMA DEL BIENESTAR SOCIAL?
Cuando aún estaba en la universidad, en una clase de sociología, discutíamos con la profesora si Internet podría ser considerada una mudanza de paradigma. Estábamos en el año 2000 y, para esa maestra, la red mundial de ordenadores tenía que exponer todavía más los cambios que significaba para la humanidad. Según ella, una mudanza de paradigma supone una reforma completa y radical de la organización de una sociedad, como cuando Gutemberg inventó la imprenta y el mundo pudo reproducir información en serie.
Hoy, poco más de 8 años después, creo que la Red ya haya dado pruebas suficientes de su poder para ser considerada una verdadera quiebra de paradigma, conceptos, creencias, costumbres, hábitos de vida… Un nuevo paradigma tecnológico de la comunicación que se caracteriza por su elevada capacidad creativa; por utilizar y manejar la información como materia prima; por su sorprendente capacidad de penetración, interconexión y por su inmensa complejidad, lo que hace que sus reglas se vayan creando mientras funciona.
Delante de todas esas posibilidades y herramientas del fenómeno de las nuevas tecnologías de la comunicación, hasta el alfabeto original y sus lenguajes se han ampliado, dando lugar al lenguaje multimedia de Internet que, por primera vez en la historia, integra en el mismo sistema – el hipertexto – las modalidades escrita, oral y audiovisual de la comunicación humana.
Y es que esos cambios y esas nuevas maneras de hacer las cosas, defendidas por las nuevas tecnologías y la sociedad de la información, se cruzó con todas las áreas del conocimiento humano. Con la medicina, la salud, la sanidad, no fue distinto.
Ahora la información sobre la salud está disponible en la Red y los pacientes ya llegan al consultorio como verdaderos expertos de cualquier enfermedad. Pueden investigar acerca de los mejores médicos de cada especialidad o conversar con otros enfermos acerca de los mejores medicamentos y tratamientos. Y si la cibermedicina crea nuevas perspectivas para la relación medico-paciente, al mismo tiempo, plantea algunos problemas para esa relación.
Escasa fiabilidad y demasiada información basura.
Cualquiera puede colocar información en Internet. ¿Cómo saber, entonces, si esa o aquella, es verdadera? ¿Cómo filtrar lo que es importante de lo innecesario? Por supuesto, eso no es un problema planteado solamente por la salud, sino que por toda y cualquier área. Segundo el filósofo, escritor y profesor Umberto Eco, en Internet se puede encontrar todo, o casi todo, excepto “…cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda la información”.
Pacientes con carga excesiva de información (over-informed-patient).
El exceso de datos y informaciones puede hacer con que el paciente se crea omnisciente e ya no se fíe de lo que le dice el medico. Las consecuencias de esa posible pérdida de confianza en la convencional relación medico-paciente pueden representar una amenaza a corto plazo.
Las nuevas tecnologías de la información y las Telecomunicaciones (TICs) han permitido avances en la salud que van mucho más allá del acceso irrestricto a la información. La e-salud y la telemedicina tienen mucho más que ofrecer: lo que quiere la tecnología es garantizar más bienestar social.
Telemedicina es el uso de las Telecomunicaciones para
proveer información y servicios médicos.
Organización Mundial de la Salud_OMS
proveer información y servicios médicos.
Organización Mundial de la Salud_OMS
Con el cambio de las curvas de edad, no solamente en España y sino en todo el mundo, los sistemas sanitarios y sociales están teniendo que hacer frente al desafío de atender a cada vez más ancianos, con sus patologías propias, que son crónicas y reiterativas. Todo eso sumado a la reducción de los recursos estatales, otra consecuencia de esta inversión poblacional.
La solución, aunque incipiente en la mayoría de los países, está en las TICs. La E-salud y todos los avances que ella puede proporcionar son animadores y están siendo objeto de estudio en universidades y centros de alta tecnología en todo el mundo. De hecho, en Canadá, por ejemplo, la telemedicina viene siendo implantada desde los años 70, lo que hace de este país la referencia mundial en el asunto.
En resumen: con la evolución de la sociedad actual, se creó la necesidad de nuevos modelos de apoyo sanitario para garantizar el bienestar social. Telemedicina, en el nuevo escenario, significa la posibilidad de un tratamiento globalizador de todo el proceso de “atención sanitaria” (procedimientos administrativos, diagnóstico, tratamiento, gestión de datos clínicos, formación y educación sanitarias, etc.), utilizando redes de comunicación y sistemas inter-operables de información.

Una nueva forma de adivino: Linda Gallagher observa su oxigenación y presión sanguínea con sensores conectados al “state of the art” (estado del arte) del TelAssist Corp. Este trabajo es parte del proyecto Sandia, para desarrollar la seguridad online en las técnicas de telemedicina.
Estas son las áreas donde la telemedicina está más desarrollada: tele-radiología: en funcionamiento desde hace unos 30 años, teledermatología, telepatología y telemonitorización cardíaca o respiratoria (pacientes con enfermedades crónicas).
El largo listado de aspectos positivos nos enseña que trasladar datos en vez de pacientes es, posiblemente, un futuro infalible:
- Aumenta la eficiencia en la asistencia médica.
- Evita el desplazamiento innecesario del paciente.
- Disminuye las listas de espera, de diagnósticos y tratamientos.
- Disminuye costes.
- Evita intervenciones diagnósticas o terapéuticas innecesarias.
- Aumenta la comunicación entre instituciones sanitarias, involucrando al paciente.
- Mejora la calidad de la asistencia, una vez que facilita la comparación entre diversos proveedores.
- Profesionales más informados y bien preparados para la práctica médica.
- Involucra al consumidor en el control de calidad de la asistencia.
- Aumenta la rapidez del diagnóstico, con los consiguientes beneficios potenciales que ello conlleva.
- Proporciona un mayor acceso a la sanidad, especialmente pacientes que están en regiones lejanas.

RUTE – Red Universitaria de Telemedicina. Una iniciativa brasileña que cuenta con el apoyo del gobierno y que aúna todos los proyectos de telemedicina del país, con el objetivo de apoyar y mejorar la infraestructura ya existente. Ya son más de 50 instituciones participantes. Para conocerlas y también echar un vistazo en el proyecto, pincha aquí. American Telemedicine Association - ATA – en EEUU, tiene el mismo objetivo, pero cuenta con 10 veces más asociados.
Pero, como siempre, existe el “lado negro de la fuerza”. Existe una gran barrera para la telemedicina: la cuestión emocional. La atención sanitaria a distancia conlleva una inevitable ausencia de contacto directo con el médico y la consecuente desaparición de la carga emocional de la relación física inmediata – la voz, la mirada y los gestos del paciente. Por eso, es importante que toda esa revolución tecnológica sea implementada sin perder de vista que, por encima de todo eso, está el ser humano y sus particulares historias de vida. Las tres “C” – Comunicación, Comprensión y Confianza –, características fundamentales de la relación medico-paciente, deben ser respetadas.
Otro punto importante es que la telemedicina tiene que ser fácil de manejar, puesto que la mayoría de las personas que lo utilizarán serán mayores, discapacitados o pacientes con enfermedades crónicas. Es imprescindible, en la relación pacientes-nuevas tecnologías, que aquellos sean colocados en primer plano, pues los inventos apenas serán válidos para el ser humano cuando sean aprobados, aceptados y ampliamente utilizados. ¿Qué sienten los pacientes cuando usan las nuevas tecnologías? ¿Cómo las perciben? ¿Los hacen más capaces o los intimidan? Los dispositivos no sólo deben ser útiles, sino deseables, además de accesibles, simples de operar y que respondan a las necesidades de los propios enfermos.
EL AMBIENTE INTELIGENTE
La simplicidad también es un aspecto obligatorio cuando el asunto son los ambientes inteligentes, otra gran aportación de las TICs a la mejora de la calidad de vida de las personas. Ambiental Inteligence (AmI), o Inteligencia Ambiental, es el nombre de la tecnología que dominará el día a día en las próximas décadas. Se trata de una convergencia de ordenadores, wireless, sensores biométricos, agentes inteligentes y máquinas emocionales, que dotarán de inteligencia a nuestros entornos habituales, domésticos y de trabajo, y amplificarán nuestras capacidades cognitivas. Estamos en la tercera etapa de la evolución de la informática, según Mark Weiser, investigador del Xerox PARC y la persona que acuñó el término “computación ubicua”. Según Weiser, en la primera etapa teníamos grandes ordenadores – mainframes – para muchas personas. En la segunda, que es la que estamos ahora, tenemos un ordenador por persona – los ordenadores personales. Con la comunicación ubicua, tendremos muchos ordenadores para cada persona, interactuando entre ellos para formar los ambientes inteligentes.
Cuando casamos un ordenador con cualquier otro objeto y tienen un “hijo”, el “hijo” es siempre otro ordenador. La Inteligencia Ambiental tiene como objetivo acabar con ese “gen dominante” y hacer con que la tecnología se vuelva más humana y social.
Alan Cooper
Alan Cooper

La casa inteligente de Nokia: Con el “Hogar del Centro de Control”, Nokia pretende ofrecer a sus clientes la posibilidad de supervisar y controlar algunas de las características de sus hogares, tales como el uso de la electricidad, los sistemas de seguridad, pre-calentar un horno e incluso contestar al timbre de la puerta – todo a través del teléfono móvil.
El concepto de 'ambiente inteligente' destaca la facilidad de uso y se plasma en un individuo rodeado de interfaces inteligentes e intuitivas que se encuentran integradas en partes y objetos corrientes. Todo esto creará un entorno que será capaz de reconocer y responder a la presencia y necesidades de diferentes individuos, de una forma completamente discreta e imperceptible, pero muy eficaz.
En la película “Antitrust”, el personaje de Tim Robbins, un gran ejecutivo de la informática, tiene un despacho inteligente, que identifica cada persona que entra y se adapta a ella, poniendo la canción que más le gusta, por ejemplo.
El entorno mencionado no se limita a ningún lugar físico determinado sino que comprende a todos ellos: la casa, el coche, el lugar de trabajo, etc. El ambiente está donde se encuentre la persona y responderá a sus necesidades de una forma natural.
La casa de Bill Gates dispensa comentarios.

Los clientes de un supermercado en Singapur disfrutan de carritos de la compra “inteligentes”, provistos de pantallas LCD que les informan de ofertas y recetas que reciben por SMS en su móvil. Desde la última promoción en cereales o pasta de dientes hasta datos sobre la composición nutritiva o las calorías de un filete, los terminales se encargan de divulgar el contenido de cada mercancía, y cambian de mensaje según el pasillo que atraviesan. Además, la pantalla de cristal líquido a todo color de 12 pulgadas incluye una fotografía para facilitar la identificación del producto en la estantería, y dispone de un sistema de lectura automática de los códigos de barras de las etiquetas.
Además del aspecto “futurista” de todo eso, está el carácter social. Estas innovaciones permitirán que personas con discapacidad, ancianos o enfermos crónicos puedan vivir más y mejor en sus propio hogares, teniendo a su disposición una red de computadores invisibles capaces de ayudarles en las más sencillas tareas del día a día, como moverse, ducharse, abrir o cerrar puertas o encender y apagar luces.
Un buen ejemplo es el proyecto GERODOMO, del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), que busca soluciones técnicas para garantizar la seguridad a personas mayores mediante la implementación de la inteligencia ambiental en el hogar. Personas que desarrollan enfermedades como el Alzheimer, suelen sufrir con la pérdida de memoria, la disminución de la capacidad de concentración, cambios inexplicables de humor y de personalidad, tendencia al aislamiento social, desorientación en el tiempo y en el espacio, hiperactividad, pérdida de la sensibilidad del calor y del frío, pérdida del equilibrio, síntomas que seguramente conllevan un gran numero de problemas de seguridad. Teniendo eso en cuenta, herramientas tecnológicas como los automatismos, los elementos de seguridad y los sistemas de gestión integral, representarían una interesante solución para el cuidado y atención a estos enfermos.

“Datagloves”: con estos guantes de ultima generacion, desarrollados por la Universidad de Macquarie en Sydney (Australia), los discapacitados tendrán sus movimientos gestuales reconocidos por el ordenador.
La Inteligencia Ambiental aplicada a aspectos cotidianos y cercanos a las personas es una realidad que avanza día a día. Este concepto "sugerente, futurista, interconectado y que habla de entornos inteligentes", según Javier Uceda, rector de la Universidad Politécnica de Madrid, define los nuevos escenarios tecnológicos.
Paro, el primer robot terapéutico, está hecho para pacientes con trastornos emocionales y mayores que viven en residencias. Su incorporación al día a día de estas personas les dejan más cariñosos y bien humorados. La foca robot fue galardonada en el año 2002 con el Premio Guinness al más innovador de su categoría, además del Robot Awards, premio concedido por el gobierno de Japón en 2006.
Sin embargo, mucha gente cuestiona acerca del impacto negativo que toda esa tecnología, basada en ondas electromagnéticas, tendrán en la salud. Es la otra cara de la moneda. Esta electropolución genera beneficios y preocupaciones. ¿Cuál es el riesgo que esa “invasión tecnológica” comporta? Con la “ayuda” de la prensa, siempre inclinada a exponer datos alarmantes sin prestar mucha atención a los detalles, poblaciones enteras han estado en alerta por el peligro inminente de una nueva antena de telefonía móvil, por ejemplo. No obstante, diversos estudios hechos en todas las partes del mundo no han conseguido probar que las radiaciones a las cuales estamos diariamente expuestos provoquen alteraciones de la salud. ¿Pero será que nuestro cuerpo soportará la avalancha de “wi-fi” que está por venir?
De todas formas, creo que lo que deben buscar los tecnólogos, en definitiva, no es simplemente la tecnología, sino nuevas maneras de hacer las cosas. Lo esencial es garantizar el bienestar de las personas, hacer con que ellas no solamente vivan más, si no que vivan mejor.