Por qué un blog.

Una de las mayores ventajas de la sociedad de la información y su acelerado desarrollo tecnológico son las innumerables posibilidades que uno tiene de comunicarse. Los libros promovían el individualismo, aislando a la gente, la radio y la TV son colectivas. La Internet es capaz de aislar y unir a la vez. Más allá de eso, su carácter multimedia permite una convergencia de los diversos medios de comunicación. Así, a través de la Red podemos leer un libro, ver la tele, ir al cine, acceder al periódico y escuchar nuestras canciones favoritas. Sume a eso la posibilidad de crear, interactuar, producir, modificar y emitir opiniones que todos y cada uno de los usuarios de Internet tienen. Estamos delante del primer medio de comunicación en la historia que es de muchos a muchos.

Por lo tanto, nada más apropiado que hablar de esta revolución comunicacional que interactuando directamente con ella, a través de un blog. Aquí, además de acompañar mis reflexiones acerca de los módulos propuestos por el Máster Sociedad de la Información y del Conocimiento (Universidad Complutense de Madrid, 2008/2009), podrás experimentar algunas de estas tantas posibilidades que ofrecen la World Wide Web. Bienvenid@s!

13.11.09

RESUMEN UNIDAD VI - LA CONVERGENCIA NANO-BIO-INFO-COGNO

Al contrario de lo que parece, la nanotecnología no es cosa de tecnólogos. Sin saberlo, convivimos a diario con sus avances y descubrimientos y a cada día nos hacemos más dependientes de ellos. De ahí la importancia de este tema, puesto que es preciso adelantarnos a los acontecimientos para que estos no lleguen a impactar de manera negativa en nuestra vida.

En efecto, estudiamos en esta unidad la Convergencia Nano-Bio-Info-Cogno (NBIC), pero la Nanotecnología es el elemento que impulsa la convergencia y por eso merece una especial atención.


NANO

El potencial que tiene la técnica de reducir los materiales a su nanoescala es imprevisible y, posiblemente, infinita. Poder cambiar las propiedades físicas, químicas y biológicas posibilita también poder recombinarlas de acuerdo con las necesidades, intereses y objetivos del científico. La ciencia ficción se haría realidad delante de propuestas tan fantásticas y sorprendentes, como las que veremos a continuación :

Salud:
− Sistemas destinados a vehicular moléculas activas hacia el órgano afectado (diana), lo que permitiría mejorar la eficacia terapéutica y reducir la toxicidad de los fármacos, al poderse transportar éstos por el organismo inocuamente y controlar su liberación en el lugar y momento deseados.
− Sistemas de diagnóstico basados en moléculas complejas diseñadas para fines específicos.
− Microchips altamente sensibles que contienen un ADN intacto capaz de detectar el antibiótico adecuado para acabar con un virus determinado.

Informatización:
− El aumento en varios órdenes de magnitud de las capacidades actuales de almacenamiento de datos, el desarrollo de computadoras y sistemas de transferencia de datos más rápidos y de mayor integración, que superen en miles de veces las prestaciones de los sistemas actuales.
− La reducción del tamaño de los componentes (miniaturización). Los circuitos lógicos más pequeños del mundo: un componente de dos transistores hecho de una molécula de carbono con la forma de un hilo hueco 100 000 veces más delgado que un cabello humano, cuyas propiedades de transconducción superan en más del doble a los actuales chips de silicio.

Defensa:
− La armadura dinámica, construida a partir de fibras de 100 micras de ancho rellenas de nanocápsulas que contienen partículas magnéticas de 10 nanómetros. Cuando este material se expone a un campo magnético, que el soldado podría activar a voluntad, las cápsulas se alinean para hacer al tejido 50 veces más rígido y resistente de lo normal. Los soldados podrían activar la armadura dinámica en cualquier momento que consideren peligroso (al oír disparos, en una situación de riesgo o automáticamente).
− El desarrollo de una tela inteligente para los uniformes, que copia las propiedades de la tela de araña (el material más resistente y flexible que existe en la naturaleza).

Otras esferas: Transporte, construcción, procesos industriales, entre otras.
− Materiales 10 veces más resistentes y mucho más ligeros que el acero permitirían desarrollar medios de transporte más seguros y de menor consumo, lo que determinaría un descenso en la utilización de combustibles fósiles.
− Sensores minúsculos de muy bajo precio, capaces de controlar multitud de parámetros, de forma tal que muchos procesos industriales o de la vida cotidiana se hagan más precisos y seguros (conducción vial, detección de contaminantes, electrodomésticos inteligentes).
− Sistemas de extracción de contaminantes tanto del agua como del aire*.
* Escobar Rodríguez, Alberto M., NBIC – Nano, Bio, Info, Cogno. La Convergencia de las tecnologías. Observatorio Cubano de Ciencia y Tecnología, 2008.

Como hemos visto, ningún área del conocimiento humano y ningún aspecto de nuestras vidas parece quedarse inmune a la acción de la nanotecnología. La propia ciencia precisa ser repensada, puesto que estas novedades cambiarían no solamente la manera de administrar fármacos, por ejemplo, sino que la manera misma de hacer ciencia. Será necesaria la formación de nuevos profesionales y, incluso, la reelaboración de los estudios básicos para los niños.

Todo, absolutamente todo, podrá ser controlado y, por eso mismo, es importante haber un control social de la nanotecnología. ¿Quién, por qué, para qué y para quién? Por supuesto que un mayor control y manipulación de los seres vivos y del medio ambiente de una manera general (energías renovables, descontaminación del aire), además del aumento de la productividad, supone avances estupendos. Pero también conlleva una gran responsabilidad.


BIO

El próximo elemento en esta combinación de tecnologías que forma la Convergencia NBIC es la Biotecnología, que viene a ser la aplicación de la nanotecnología en el área biomédica. Se trata, en mi opinión, del punto quizás más sensible de esta discusión. Justo aquí lidiamos con la vida humana y las implicaciones que estas técnicas tendrán en los seres vivos.

¿Cuáles son los efectos adversos de las plantas transgénicas, por ejemplo, en la salud?

¿Puede el hombre controlar la vida de una manera ilimitada? ¿Debe hacerlo?

¿Son el envejecimiento y la muerte verdaderamente inevitables?

¿Cuál seria el impacto social y familiar de un grupo con tatarabuelos?

¿Es la clonación humana posible?

Para Wilmut y Campbell, en el libro “La segunda creación”, hay tres biotecnologías que, juntas, podrían resultar el control absoluto de los procesos vitales. Son: la Ingeniería Genética, la Genómica y la Clonación. Esta última es la que despierta más curiosidad y genera más polémica. Quizás por una exagerada connotación negativa, resultado de casos como la oveja Dolly. Al final, ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Hasta qué punto se trata de reacciones histéricas o frívolas, fruto del desconocimiento?

Hablemos un poco de ella. La clonación de los mamíferos surgió, según sus creadores , de manera colateral, no era su intención desde el inicio. Lo que les interesaba era la Ingeniería Genética, o sea, recombinar genes de plantas y obtener alimentos más proteicos, por ejemplo. De ahí a trabajar con ovejas en la búsqueda de una leche con hormonas útiles para la medicina humana fue un paso.

Pero eso no quiere decir que la clonación humana es posible o deseable. De hecho, para los “padres” de la oveja Dolly no lo es. Según su libro “La Segunda Creación”, para empezar un individuo adulto nunca, jamás, será igual a otro. Sus características no dependen sólo de sus genes, sino de la interacción de esos con el ambiente, las condiciones del embarazo, la alimentación. Y es imposible que dos criaturas pasen por idénticas peripecias vitales . La propia vida nos va moldeando de forma irrepetible, lo que hace que la clonación humana resulte improbable. Pero no imposible. Por eso, ¿hasta qué punto debemos delimitar la acción de los investigadores? ¿Qué distancia existe para los científicos entre la clonación terapéutica y la clonación reproductiva?

Bueno, si por un lado están los que acreditan en los beneficios de la clonación con fines terapéuticos, sea para la obtención de ganado selecto, la preservación de especies en peligro de extinción o para la clonación de tejidos con el objetivo de acabar con problemas de rechazo, está la gran parte de la población que ve en la clonación una especie de crimen contra la vida. Para ellos, el hecho de clonar embriones per se ya es inaceptable, puesto que la información genética de un embrión es la misma que el individuo cargará por toda su vida, de forma que esta empieza desde el momento del encuentro entre óvulo y espermatozoide.

En ese sentido, la bioética se presenta como una materia urgente. Según el Dr. Jouve de la Bareda, “la bioética trataría de analizar las implicaciones que para la salud humana tienen los descubrimientos biológicos, a cuyas aplicaciones trata de dar un sentido moral, mediante la distinción de lo que es bueno o malo” . Y sigue: “existe sin embargo un riesgo, y es el de la inducción de la opinión pública a creer y desear como bueno, humanitario o necesario, lo que no son más que posibilidades no suficientemente maduras”.

Como siempre, apenas una sociedad bien informada sabría manejar esta situación.

Sigamos con los planteamientos. ¿Y que decir de la libertad y privacidad del individuo? Sin lugar a dudas, esas tecnologías no estarán solamente alrededor nuestro, sino que dentro de nosotros (a través de chips y biocápsulas). El control no se limitará a la salud, sino que abrazará todos los aspectos del día a día, como la seguridad, por ejemplo. La vigilancia de cada rincón de la ciudad será permanente – incluso dentro de las casas (véase los sistemas de seguridad con cámaras instaladas por toda la casa). Los datos de cada ciudadano estarán a disposición de las autoridades y, con las TIC’s, también los estarán al alcance de cualquier hacker. De esa manera, es imperativo discutir acerca de los límites de estas novedades, puesto que la intimidad y, sobre todo, la libertad de cada uno puede estar amenazada.

En el futuro de la película “Minority Report”, todas las personas están controladas por la policía, que las arrestan antes mismo de que comentan crímenes anteriormente previstos.


INFO

De la convergencia entre electrónica, computación y telecomunicaciones surgieron nuevos instrumentos para la producción, captación, almacenamiento y transmisión de la información. De esa manera, toda la sociedad se vió involucrada en esta red y de ahí vino el apellido “de la Información”. Y cuando uno dice “la unión hace la fuerza”, seguramente está hablando del tercer punto de la Convergencia NBIC.

Las ciencias de la información han asumido el papel de conductores de este encuentro. A partir de esta red de conocimiento, información y debate, la sociedad pasa a ser protagonista de las transformaciones. Más aún, pasamos a participar de ellas, sugerir, interactuar, criticar y, lo más importante, ejercer el control de la acción de la ciencia.

El surgimiento del “tercer espacio” – léase Internet – modificó los otros dos – campo y ciudad – así como todas las acciones humanas: la guerra, finanzas, ciencia, comercio, ocio, cultura, arte, medicina, enseñanza, hasta la delincuencia . De esta forma, el ciberespacio funciona como elemento catalizador del control de la ciencia, lo que no le exime de también ser controlado. De hecho, la ausencia de un control más austero dio como resultado “enfermedades digitales”, como el ciberterrorismo y el robo de información. Y eso por no hablar de la brecha digital.

En una sociedad donde todos sabemos todo, ¿quién realmente destaca por su conocimiento?


COGNO

Para acercarse a la cura de las enfermedades, para alcanzar una mayor longevidad, para descubrir nuevas propiedades de los materiales, para difundir el conocimiento. Para todo eso, el hombre y la máquina se están haciendo cada vez más próximos, unidos e interdependientes. La mente humana es, por lo tanto, el objeto de estudio de las ciencias cognitivas, el cuarto y ultimo elemento de las NBIC.

Descubrir y controlar cada rincón de la mente humana puede llegar a ser muy peligroso. Apenas una delgada línea separa el tratamiento de conductas humanas inaceptadas o inmorales y la manipulación indebida del cerebro. Modelar la mente y el cuerpo significa garantizar más calidad de vida, capacidad humana y más salud. Pero también puede representar menos libertad. Sustituir al hombre por máquinas es eliminar emoción, dudas, nostalgia, afecto, espontaneidad, decepción, angustia. En fin, es acabar con lo que nos hace humanos. Y, con todo respecto por el arduo trabajo de los tecnólogos de la robótica: robot con sentimiento no acaba de convencerme. Sentimientos previamente programados son como mandos a distancia.

Por otro lado, podemos estar creando una competencia altamente desleal para el ser humano. Robots especializados, con capacidades hiper-mejoradas, como fuerza, control, resistencia o raciocinio rápido, obligarán al hombre a repensar muchas de sus actividades. De hecho, ya lo están haciendo. Está visto que nuevas profesiones surgen para dar abasto a las nuevas demandas, mientras que otras son sumariamente sustituidas por máquinas. Y, consecuentemente, la brecha tecnológica hará con que esas diferencias se acentúen entre los países más desarrollados y los del “tercer” mundo.


Um mundo de robots. En la película “Los sustitutos”, la población estadounidense hecha mano de robots sustitutos, que salen a la calle para vivir sus vidas y son controlados por la mente de sus “humanos” desde casa. Ya no controlamos, somos controlados.



CONCLUSIONES

La convergencia NBIC es un tema que no se agota. De hecho, la primera lectura no revela toda su complejidad. A cada nuevo texto me deparaba con posibilidades antes no imaginadas y volvía otra vez al principio: ¿adónde nos llevará todo eso?

El miedo a lo desconocido es inevitable y nos lleva a denegar toda y cualquier novedad. Eso es lo que pasa al estudiar la nanotecnología, la biomedicina o las ciencias cognitivas. Para uno que estima tanto su libertad resulta insoportable imaginar que un día el sistema de salud pueda tener controlado todo mi organismo, aunque eso represente una vida más sana, prevención de enfermedades y más probabilidades de cura.

Por otro lado, la ciencia no puede parar. Al llegar a determinado nivel, ya no hay vuelta atrás. Ya no se puede “olvidarlo”. Sin embargo, es necesario tomar la decisión de usar las nuevas tecnologías o no – y, principalmente, de cómo usarlas. Es la ética en la técnica.

Es decir, la convergencia tiene potencial para mejorar la vida del hombre en todos los sentidos, dinamizando las relaciones económicas, garantizando un acceso más amplio a la información, aportando más calidad de vida. Sin embargo, una cosa no quita la otra y para que la humanidad se beneficie de los avances es vital, en mi opinión, que la libertad personal de cada uno sea preservada. La ciencia sólo se puede acercar hasta donde uno permita.

¿Es esto viable? Sinceramente, no lo sé. Al final, ¿sería factible controlar la seguridad de las calles sin afectar a todos los ciudadanos? O, cambiando la mirada, ¿sería posible que todas las personas del mundo tuviesen acceso a la cura del sida?

¿Para todos, para quién quiera o para quién pueda?

Por fin, me gustaría puntuar que la intención de este resumen no es cargar el tema de negatividad, sino alertar para los peligros que esta tecnología puede tener en caso de ausencia de controles sociales, éticos y morales.

BIBLIOGRAFIA UNIDAD VI

- Escobar Rodríguez, Alberto M., NBIC – Nano, Bio, Info, Cogno. La Convergencia de las tecnologías. Observatorio Cubano de Ciencia y Tecnología, 2008.

- Ian WILMUT, Keith CAMPBELL y Colin TUDGE. "La segunda creación. De Dolly a la clonación humana". Ediciones B, S. A., Barcelona, 2000, 390 pp.

- Gallego, Eduardo. Análisis del libro "La segunda creación. De Dolly a la clonación humana". http://www.archivodenessus.com/rese/0278/imprimir/index.html

- Romero Samper, Javier. “El doctor Jouve de la Barreda: acerca de la Bioética”. Revista Arbil nº 80. http://www.arbil.org/%2880%29bioe.htm

- El desafío de la convergencia de las nuevas tecnologías (Nano-Bio-Info-Cogno)”, EOI, (2006) Madrid.

- www.nanomedspain.net

RESUMEN UNIDAD V - SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y CULTURA HIPERMODERNA

¿Cuáles han sido los beneficios que el ser humano ha extraído del uso de la ciencia
y de los instrumentos que su investigación ha dado como fruto?
Vannevar Bush, “Como podríamos pensar”, 1945.

Según la psicología, cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido, llamase un hábito. Y fue precisamente esas costumbres y reglas, repetidas una y otra vez, las responsables por el acumulo de saberes que, de modo natural y evolutivo, resultó en el primer grande salto de las sociedades: la revolución neolítica. La vida sedentaria del hombre, resultado del desarrollo de la agricultura y del ganado, han posibilitado el posterior surgimiento de las ciudades, del comercio, etc… Pero, de esta parte de la historia, donde todavía no existía método, ciencia, ni la escrita, nos quedamos con saberes que ya perduran más de 10.000 años: que el ser humano necesita plantar, sembrar, regar y cosechar para siempre tener alimento. Es cierto que la industria alimentaria nos suministra con enlatados y puede que en un futuro sobrevivamos sólo con eso, pero por ahora la agricultura, mismo con todos sus avances, mantiene sus principios originales.

¿No es curioso pensar que, mismo con todo el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, el hombre sigue necesitando de la tierra para sacar su comida? La sabiduría heredada de las sociedades primitivas, que, según Ortega, no sabían que podían inventar, ignorando incluso su propia técnica, es solamente un ejemplo del planteamiento, en mi opinión, más importante de esta unidad: a cada día conocemos más, pero los saberes son los mismos desde hace siglos.

El descubrimiento del método en el siglo XVII y la revelación de que podríamos descubrir todo es la clave de la ciencia moderna. Eso, sumado a los recursos, forman el dúo capaz de hacer avanzar a los inventos y innovaciones. Innovaciones que, después de concentrarse en aumentar la capacidad física del hombre, ahora, con las ciencias de la información y del conocimiento, empiezan a buscar el incremento de nuestra capacidad intelectual. ¿Podríamos afirmar que el progreso de los conocimientos es el gran salto de la humanidad?

“Durante años, las invenciones de la humanidad han servido
para aumentar el poder físico de las personas y no su poder mental”.
Vannevar Bush, “Como podríamos pensar”, 1945.

Las ciencias – y hablo en el plural para hacer una referencia a la interdisciplinariedad discutida por Pablo González Casanova en su libro “Las nuevas ciencias y la humanidad” - han aumentado el control del hombre sobre el entorno material. Han mejorado su comida, su vestimenta, su hogar, aumentó la seguridad, le han proporcionado un creciente conocimiento de sus propios procesos biológicos, de modo que lo han ido liberando progresivamente de la enfermedad y han aumentado su esperanza de vida. Al mismo tiempo, han arrojado luz sobre las interacciones de sus funciones psíquicas y fisiológicas, otorgándole la promesa de una mayor salud mental. Las ciencias han proporcionado al ser humano formas veloces de comunicación entre personas, le han permitido el almacenamiento de las ideas y le han otorgado la posibilidad de manipular este archivo y extraer de él ideas, de modo que el conocimiento evolucione y perdure a lo largo de toda la existencia del género humano, y no sólo de la vida de sus componentes individuales .

Hoy nos suena simples y hasta obvio pensar que, para que todos estos avances fuesen llevados a cabo, fue necesario un proyecto, una metodología, hacer pruebas, investigar, comparar resultados, en fin, aplicar una técnica. Pero cuando Decartes reveló al mundo su método deductivo, estaba poniendo en marcha una revolución sin precedentes. Era el nacimiento de la ciencia moderna y de la posibilidad del hombre descubrir todo: saber que se puede inventar antes mismo que inventar.

Naturalmente, la técnica se extendió a la industria y a la producción, y el resultado fue la revolución industrial y la “popularización” de la ciencia: las universidades, las empresas, los gobiernos, todos pasaron a tener su departamento de investigación. Cuando la humanidad se dio cuenta de que con saber manejar el procedimiento adecuado no hacia falta ser un genio, la ciencia se puso al alcance de todos.

“El método casi que iguala los ingenios y los entendimientos”.
Bacon

Consecuentemente, la ciencia vivió un periodo de intensas descubiertas y su camino se volvió ascendente y progresivo. Y el conocimiento se fue acumulando y cada nueva generación de científicos fue afirmando o denegando las descubiertas de los estudiosos que los precedieron. Con eso, los propios tecnocientíficos evolucionaron, utilizándose de las tecnologías anteriormente creadas. Antes, los estudiosos tenían, ellos mismos, que hacer los cálculos matemáticos de sus estudios - hoy, los hacen las maquinas. Nuevos científicos están surgiendo, como era de se esperar, para dar abasto a las necesidades de la postmodernidad: coolhunters, los que estudian el genoma humano, los nanotecnólogos, etc.

“Si llegué a ver tan lejos, es porque pude alzarme a hombros de gigantes”.
Newton.

Es como afirma Halbwachs, en su teoría de la memoria : el hombre no puede ser entendido como un ente aislado. Los recuerdos, los archivos, las experiencias de los demás, todo eso actúa en nuestra memoria y evoca el carácter intrínsecamente social del ser humano y de su mentalidad. Incluso el lenguaje tiene un perfil colectivo: es imposible pensar en un lenguaje privado, su juego y sus reglas pertenecen al conjunto y nunca a un individuo solo . Lo que uno dice sólo tiene lógica y sentido en la medida que represente un estado de cosas comprensibles para los demás.

Según el profesor Emilio Lamo Espinosa , las consecuencias de ese acumulo de información y conocimientos y del crecimiento exponencial de las descubiertas científicas y innovaciones tecnológicas, son igualmente gigantescas: en el ámbito de la producción, en sólo un año del siglo XX son publicados más libros que en todo el siglo XVII. En relación a la incidencia social, asistimos a una impresionante disminución del tiempo de impregnación social de las nuevas tecnologías, a ejemplo del I-Phone, el móvil de Apple: en apenas dos años desde su lanzamiento, fueron vendidas más de 37 millones de unidades. Cuando hablamos de distribución, percibimos que el caudal de conocimiento para que uno pueda adaptarse a la nueva realidad tiene que ser inmenso, y eso ha alargado la escolarización y la especialización. Esa es la lógica de la ciencia.


LAS DIMENSIONES DE LA CIENCIA

Para entender mejor la ciencia moderna y la manera como ella se desarrolló y pasó a hacer parte de nuestra vida de una manera tan intrínseca, es importante conocer sus tres dimensiones:

* Recursos: como acontece en una fábrica, la ciencia necesita de recursos, inputs, para ser producida: inversión, nuevos datos, nuevas ideas.

* Flujo: a partir de los recursos, es generado un flujo de ideas, conocimientos, experimentos, en fin, de ciencia.

* Stock: Al final, ese flujo se va acumulando, generando un stock creciente de conocimiento y ciencia.

O sea, la ciencia es producida, se acumula y es distribuida. Para eso, necesita de recursos. Gracias a ellos, la ciencia se convirtió en una práctica de trabajadores, pasó a ser ampliamente intercambiada y hizo con que la información se transformase en un bien libre y cada vez más barato. Si la energía fue el muelle propulsor de la revolución industrial, la información tornó posible la sociedad del conocimiento.

¿Y que viene a ser, pues, la sociedad del conocimiento? Una vez más nos cuestionamos acerca de un concepto tan discutido y que da tantas vueltas. ¿Cómo funciona la economía y la política de esta nueva organización social? ¿Cómo la propia sociedad absorbe su nuevo modelo y se retroalimenta? ¿Al final, Sociedad del conocimiento o de la información?

La economía del conocimiento no produce bienes tangibles: produce ideas. Eso no tiene precio. Para que hagámonos una idea, solamente el 20% de los costes de la ciencia del conocimiento está relacionado con la producción. Los 80% restantes son referentes a patentes, ideas, marketing, distribución. Hoy la referencia es la Microsoft, contra la General Motors de hace algunas décadas.

Con eso, las empresas pasan a valer no por su patrimonio físico, sino por su capacidad de generar conocimientos. Y para eso no hay límite. La propia ciencia creó formas para “auto liberarse”, poniéndose al alcance de todos. La ciencia forjó un proceso de eliminación de las fronteras, de mezcla de las culturas, de comunión de los espacios, poniendo la sociedad mundial como un todo funcionando en tiempo real. Todos podemos tener acceso a toda la información del mundo. Todos podemos crear y hacer ciencia. Más allá de eso, vivimos en una civilización que se auto analiza constantemente, a través de investigaciones y censos, forzándonos a pensar y repensar nuestros actos. En este gesto de autoconfrontación percibimos la dimensión moderna de nuestra sociedad, caracterizada básicamente por el ejercicio de la autocrítica . No hay espacio para la utopia.

La evolución de las sociedades nos enseñó que lo importante no es la tecnología en ella misma, sino que el impacto de su producción sistemática para la civilización. Las TIC nos llevaron al Olimpo del Conocimiento, pero la verdad es que no sabemos que hacer con tanta información. La cantidad de publicaciones, artículos, ensayos han sobrepasado los límites de nuestra capacidad de hacer uso de los datos que contienen. Al final, si no sabemos lo que buscar, lo que leer, nos quedamos sin nada, es como si no tuviésemos todo eso a nuestra disposición. De ahí que, actualmente, la selección se haya convertido en la acción de mayor importancia de nuestra sociedad. La información hoy es barata y accesible, lo caro, lo valioso, es el conocimiento, es seleccionar lo importante y necesario en medio a 500.000.000 de páginas Web.

¿Dónde esta la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?
¿Y donde está en conocimiento que hemos perdido con la información?
T.S. Elliot

No obstante, nuestro “saber” no ha evolucionado a la misma velocidad que nuestro “conocer”. Y, seguramente, uno nunca llegará a alcanzar el otro, puesto que la velocidad de producción del conocimiento sólo pierde para la de producción de información. Estamos presenciando la formación de islotes de sabiduría en medio a un mar de ignorancia, como ya observaba Kant. ¿Si hubiésemos progresado en sabiduría todavía creeríamos en las palabras que un Mesías profesó hace más de 2000 años? Los textos de Jesús siguen siendo la basis moral de las decisiones de las sociedades actuales.

Así que, después de vencer la barrera del acceso a la información, nos hallamos con otro problema: que hacer con lo que sabemos. Mejor dicho, ¿qué debemos hacer? ¿qué merece ser hecho? Podemos clonar un ser humano, pero ¿debemos hacerlo? El conocimiento - lo que podemos hacer - que actualmente tiene tanto valor, poco a poco se vuelve menos importante, a la vez que la sabiduría se torna más rara. ¿Simples acumulación de capital intelectual y títulos universitarios? ¿No estamos demasiado expertos, a punto de saber cada vez más acerca de menos cosas?

El resultado es que sabemos producir ciencia, pero muchas veces no sabemos lo que produce esa ciencia: si el aerosol destruye la camada de ozono o si las redes wi-fi y la telefonía móvil son perjudiciales a la salud. Como bien dijo Goya, “el Sueño de la Razón acaba por producir monstruos” – con eso, crece el recelo hacía la ciencia, se confirma el mito de Frankstein y del medo de las consecuencias de la actuación de la ciencia. ¿En que momento surgen estos “monstruos”? ¿Dónde está la razón de la ciencia cuando ella pierde el control sobre sus propias consecuencias? ¿Será la ciencia la única fuente de saber válida? Creer en eso hace con que liquidemos la posibilidad de otro saber, extinguiendo la poca sabiduría que todavía disponemos.

Con eso, ignoramos lo que no sabemos por no nos preocuparnos en saber lo que no nos interesa. Puesto que la ciencia es el conjunto de respuestas para las preguntas concretas que hacemos, si no se formulan esas cuestiones, tampoco sabremos la réplica. Y todavía hay tanto por saber, pero, como comentamos anteriormente, si el hombre no ampliar su mirada hacia otras fuentes de sabiduría, que no solamente la ciencia, llegaremos a un punto que las nuevas descubiertas ya no tendrán sentido o lógica, puesto que no sabremos que hacer con ellas.

Estamos, además, delante de una lucha teórica: para las ciencias conservadoras, cualquier iniciativa que no contribuya a afirmar el sistema hegemónico es ignorada o descalificada. Las “verdades” y elaboraciones teóricas, tal cual afirma González Casanova, aparecen desde las posiciones que el investigador guarda en los grupos sociales y en el sistema de los intereses .


LA CIENCIA Y LA CULTURA

Por lo que hemos visto hasta ahora, queda claro el papel y la importancia de la ciencia en nuestra sociedad: tratase de su nuevo modo espontáneo de pensar. Vivimos ciencia y ella es parte de nuestra cultura. Más aún, estamos hablando de una cultura de la ciencia en la era hipermoderna (¿o sería transmoderna ?).

La omnipresencia de las TIC’s (aunque no se pueda reducir el impacto social de la ciencia a las TIC, puesto que hay ciencia en la sanidad, en la física nuclear, etc) hace con que los conocimientos se difundan y mezclen cada vez, convirtiendo la ciencia en una especie de cultura universal, crítica y alternativa . Pierre Lévy llamó esa nueva red de significados de “cibercultura” . En ella, además del cambio de contenidos y saberes, vivenciamos una mudanza, quizás, aún más impactante: la de la forma de presentarla. En esa nueva realidad, los usuarios son los protagonistas del cambio, la ciudadanía participativa se muestra ajena a las decisiones de las élites.

En este punto, podríamos reflexionar acerca de una (entre tantas) contradicciones de la ciencia: “no sabemos lo que no sabemos”, puesto que la ciencia sólo busca respuestas para las preguntas que plantea, que son las que interesan a los que detienen el poder. Por otro lado, vivimos una época de libertad científica, de total pluralidad de escenarios. La cibercultura ha desvanecido la idea de un etnocentrismo hegemónico o de una “aristocracia” clasista excluyente , permitiendo que diversas regiones del mundo y clases sociales hayan conquistado su derecho a la palabra. Tratase del dilema del uso de la razón: en la actualidad ¿él es público o privado? ¿El conocimiento viene de una pequeña élite o es de todos para todos?

Lo que está claro es que el cambio es la regla: nada es sagrado, nada es seguro, todo esta sometido a criticas, reformas, mudanzas. La globalización no respecta las fronteras, provocando la total desterritorialización. Ciudadanos del mundo. El politeísmo moderno venera diversos dioses y divinidades, haciendo con que tengamos muchas creencias y no acreditemos verdaderamente en nada . El poder sale de las manos de Dios para las de los individuos – quien detiene el poder sobre la vida y de la muerte es el médico. ¿Llegaremos a un punto en que ya no veneraremos nada?

El cambiar por cambiar pasa a ser el rasgo más sobresaliente de nuestra sociedad. Cambiamos de religión, de ideología, de pareja, de coche, de ocupación y de ropa a la misma velocidad. Las personas duran mucho más que todas las otras cosas. Una radio AM-FM que fue del abuelo tendrá la misma (o mayor) vida útil que cualquier notebook. A lo mejor de ahí viene ese culto al vintage, al antiguo - una iniciativa, justamente, de la ala moderna y vanguardista de la sociedad. Suena curioso, pero los progresistas de hoy son los que luchan por la conservación: del medio ambiente, de las culturas, de los idiomas (¿seria una lucha por el bien común? ¿La innovación estaría, por lo tanto, en desacuerdo con el bienestar social?). Cuando el cambio es el orden, los conservadores (hombres del orden) son los que buscan la innovación – y el dinero.

La expansión del conocimiento ha sido la palanca para esa transgresión de fronteras y limites – Plus Ultra, Siempre más allá. Así, la continua demanda de la ciencia por el nuevo y el hecho de estar siempre abierta a revisiones resultó en esta cultura del cambio. Para mantener el orden es necesario mantener la ideología de que debemos siempre mudar. Y esa eterna búsqueda por el nuevo hace con que, a lo mejor, nunca nos centremos en saber realmente, en tener un conocimiento profundo y completo acerca de algún tema – incluso porque las mudanzas constantes no permiten que ningún asunto se agote o llegue a su saber supremo. Y esa es la lógica y la paradoja de la ciencia: la ilustración humana nos hace a todos más sapientes y más ignorantes.

Parece ser que nos quedamos sin salida. Ir en contra el orden es transgredir – y eso es seguir la norma. No podemos no ser modernos, aunque no nos guste – todo tiene tecnología, desarrollo científico. Hasta los indios, máximos representantes de la naturaleza primitiva del hombre, hoy en día tienen televisión, acceso a Internet y vaqueros. Es imposible desarrollar un trabajo intelectual de manera aislada, sin mezclarse con la sociedad, sus ordenes y su flujo de información, sin lecturas previas, sin la memoria colectiva, sin la influencia del medio. La creación carece de inspiración.

Probablemente la única innovación que nos queda es la voluntad de no innovar. Es desear resistirse, aunque, conscientemente, sabemos que eso no es posible.

BIBLIOGRAFIA UNIDAD V

BAUMAN, Zygmunt: “Modernidad y ambivalencia", Anthropos, Barcelona 2005.

BERIAIN, Josetxo: “La lucha de los dioses en la modernidad. Del monoteísmo religioso al politeísmo cultural”, Anthropos, Barcelona, 2000.

BERIAIN, Josetxo: “Modernidades en disputa”, Anthropos, Barcelona 2005.

GIDDENS, A., BAUMAN, Z., LUHMANN, N., BECK, U., BERIAIN, J. (Comps.): “Las consecuencias perversas de la modernidad”, Anthropos, Barcelona, 1996.

GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo: “Las Nuevas Ciencias y las Humanidades. De la Academia a la Política”, Anthropos, Barcelona, 2004.

LÉVY, Pierre: “Cibercultura. La cultura de la sociedad digital”, Anthropos, Barcelona.

RODRÍGUEZ MAGDA, Rosa M.ª: “Transmodernidad”, Anthropos, Barcelona, 2004.

Barman, Zygmunt: “Teoría social y ambivalencia. Una perspectiva crítica”, Revista Anthropos, 206.

Lamo de Espinosa, Emilio: “ La Sociedad del Conocimiento. El orden del cambio”

Lamo de Espinosa, Emilio: “Información, Ciencia y Sabiduría”, Periódico ElPaís, 22 de enero de 2004.

Vannevar, Bush: “Como podríamos pensar”, 1945

Halbwachs, Maurice: “La memoria colectiva”, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004.

Wittgenstein, Ludwig: “Investigaciones filosóficas”. México, UNAM, 1988.

5.5.09

RESUMEN UNIDAD IV - Bioética y Sociedad


ÉTICA Y MORAL EN LA BIOÉTICA

Cuando hablamos de bioética, hablamos del derecho sobre la vida y la muerte y en donde todo y cualquier discurso implica juicios morales. Este es el punto clave del estudio de la bioética, en mi opinión: lo que es y lo que no es moralmente aceptado. De esa forma, se intenta regular, y a veces limitar, la actuación de la medicina y sus avances tecnológicos. Pero antes de tratar de la tecnociencia, me gustaría hacer unos planteamientos acerca del tema:

¿Hablamos de vida o de vida humana?
La biología es clara cuando explica lo que es vida: aquello que distingue a los reinos animal, vegetal, hongos y protistas (según autores, también los virus) del resto de manifestaciones de la naturaleza. Implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y, a largo plazo, evolucionar. O sea, si estamos estudiando una ciencia que defiende el derecho a la vida y a la muerte, nos referimos también a la vida animal y a los árboles, ¿no?

Cuando la clonación de la oveja Dolly, toda la discusión no fue si era correcto o no clonar un animal, sino que qué consecuencias este avance de la ciencia podría suponer para el hombre. Si fue posible generar una vida a partir de las células de otra, ¿ podría también eso aplicarse al ser humano? Hasta el día de hoy la ciencia no demostró (públicamente) que eso sea posible, aunque muchos creen que en algún lugar del planeta, existen científicos que ya lo hayan hecho.














Injaz, el primer dromedario clonado del mundo, nació este Abril en Dubai.


¿Tratase del derecho del hombre o del derecho de algunos hombres?
A lo largo de la historia, los mismos hombres que hoy condenan la eutanasia, el aborto, la clonación o el uso de las células madre, han utilizado seres humanos en experimentos médicos. Las pruebas de Josef Mengele durante la 2ª Guerra Mundial, la Escuela de Willowbrook, el caso del “Jardinero Fiel” o el Hospital Judío de Enfermedades Crónicas son algunos ejemplos. Por supuesto, estas prácticas fueron completamente desaprobadas, pero aun así representan el avance de la medicina a cualquier precio. Y la sociedad ya llegó a un acuerdo, por lo menos en este punto: lo que hay que primar en la investigación es la dignidad humana por encima de todas las cosas.

Por eso, fueron establecidas leyes, tratados y documentos para intentar proteger esa dignidad humana, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Código de Núremberg y la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos. Está claro que la existencia de una ley no implica su cumplimiento. Pero sí que significa que uno puede luchar por sus derechos, además de prever una punición para los que la infrinjan.

Sin embargo, el carácter universal de los derechos humanos está limitado a la tinta de los documentos donde fueron impresos. Al final, mientras miles de niños mueren de hambre, algunos países tiran su excedente de comida en el océano para evitar la bajada de precios. Y la guerra electrónica, con sus proyectiles súper poderosos, es capaz de destruir una ciudad y todos sus habitantes en minutos y a distancia – todo televisado, por supuesto. La vida, la muerte y los derechos humanos entran en colisión con la economía, la política y el poder.

¿Mejor para el ser humano o para la religión?
El Principio de la Autonomía está íntimamente ligado al respeto a las personas, a la confidencialidad, a la protección de datos y a la libertad del sujeto. La libertad que tienen los seres humanos, dotados de inteligencia y poder de decisión, para actuar independientemente. Para decidir sobre su vida y todos sus aspectos – incluyendo su muerte.

El hombre tiene el derecho a saber la verdad sobre su cuerpo y de disponer de él. Así, no seria lógico suponer que si uno quiere quitarse la vida, ¿no está en su derecho? Si una mujer decide hacer sexo con otra persona y cobrar por eso, ¿no está en su derecho? ¿Estas cuestiones son éticas o morales?

Si hiciéramos estas preguntas a un católico fervoroso, seguramente él no estaría de acuerdo con ellas. “La vida nos da Dios, y sólo Él nos la puede quitar”, diría. Sin embargo, esta misma persona, si tuviese un ser querido con un cáncer, no dudaría en someterlo a una operación para la extracción del tumor, ¿verdad? En este caso, ¿no estaría él en contra el principio de que SÓLO Dios puede dar o quitar la vida? La interferencia de un médico y de la tecnología para salvar vidas representa la interferencia del hombre en la lógica cristiana de que sólo un ser superior puede entrometerse en el destino de nuestras vidas. O entonces, nos lleva a creer que, en el mundo moderno, el médico es el nuevo Dios y nuestras vidas están en sus manos.


LA BIOÉTICA DE LA VIDA

La tecnociencia ofrece, a cada día, nuevas posibilidades para la vida humana. De esa forma, nacer ya no representa un orden natural, sino que una práctica asistida, planeada y manipulada.

Las técnicas reproductivas hacen con que el sexo y el contacto humano desaparezcan del proceso, además de inserir otra persona por en medio – el médico, el nuevo Dios. La reproducción humana ya es un hecho artificial. Y mientras la Iglesia Católica condena la utilización del preservativo y el estudio con células madres, miles de personas realizan fertilización in Vitro, inseminación artificial u otras técnicas reproductivas – y nadie las condena por eso. Una vez más yo pregunto: ¿se tratan de temas éticos o morales?

Pero la tecnociencia sigue su camino en busca de la divinidad. Ahora, aparte de permitir que parejas estériles tengan hijos, los avanzados estudios genéticos empiezan a promover una verdadera discriminación genética, en donde los padres pueden elegir las características físicas de los hijos, además de seleccionar los genes de manera que enfermedades no sean heredadas o desarrolladas. Son técnicas para mejorar el ser humano y garantizar una vida más larga y más sana. Una sociedad hedonista y que valora el ‘Más’ (más guapo, más rico, más fuerte, más sano, etc), está a punto de alcanzar su triunfo y generar el ¿ser humano perfecto?


















En este punto, es inevitable volver a hablar de la película Gattaca, de 1992. Considerada ciencia ficción en su día, hoy la historia de la pareja que elegía hasta el color de los ojos de su futuro hijo y del protagonista que no era genéticamente perfecto y, por eso, tenia que huir, se transformó en la descripción más probable del futuro próximo.

Tantos cambios en la medicina, naturalmente, están suponiendo mudanzas estructurales en nuestra sociedad. En el ámbito del derecho, cada país, a depender de su cultura y costumbres, elabora leyes que permiten o no ciertas prácticas reproductivas. De esa forma, vivimos la época del “turismo reproductivo” entre diferentes países del mundo: lo que no se puede hacer en España, se hace en EEUU, por ejemplo, y viceversa.















Una pareja que no puede tener hijos puede viajar a Estados Unidos y, como los famosos Sarah Jessica Parker y Mathew Broderick, contratar una madre de alquiler.


Sin embargo, los cambios sociales y los impactos psicológicos son los que saltan a la vista. Al final, no debe de ser fácil para un niño entender que él fue generado en un tubo de ensayo y, posteriormente, creció en la tripa de una mujer que no es su madre. O que su madre murió dos meses antes de él nacer, pero que la mantuvieron viva con aparatos hasta que él estuviese listo para venir al mundo. Y si un hombre dona su semen, puede que 25 años después aparezca un joven en su puerta llamándole ‘papa’. Es demasiado hasta para Hollywood.

La “medicalización” de la reproducción también está permitiendo que personas consideradas mayores puedan generar hijos, hasta el punto que una andaluza de 67 años acaba de convertirse en la parturienta de más edad. Se trata de otra situación que supone fuertes choques psicológicos para los niños (que además han sido gemelos). Y este puede que sea el menor de los riesgos: en casos como ese, hay que tener en cuenta si es justo y correcto con los bebés, puesto que estos padres no vivirán muchos años ni tendrán energía y disposición para acompañar el desarrollo de dos niños y, posteriormente, dos adolescentes. Ojala la misma tecnociencia que fue capaz de hacerla madre a los 67 años, sea capaz de permitir que ella siga siendo madre-abuela por muchos años.

Alguien ya se ha preguntado ¿por qué actualmente tantas personas no pueden tener hijos? A lo mejor, la baja calidad del semen y los problemas de fertilidad sean resultado de tanta manipulación humana. O sea, cuanto más perfectos intentamos ser, más imperfectos nos quedamos.

El cambio de la estructura familiar es otro aspecto, quizás el que tiene más relevancia social, a ser estudiado. Nuevos e impredecibles modelos de familia se están desarrollando, y una misma persona puede tener dos padres, dos madres, una madre que es abuela y una hermana que es madre. Esta claro que la maternidad pierde su carácter biológico para transformarse en un factor social: ser madre es, ante todo, un deseo personal, una planificación de la pareja, y no una consecuencia natural.

Pero es igualmente importante reflexionar que, de esa forma, muchos niños están viniendo al mundo a partir de la decisión exclusiva de una instancia superior: el afecto. Al final, tener un hijo es una opción del corazón, no de la técnica.


LA BIOÉTICA DE LA MUERTE

“No hay jóvenes y viejos. Hay sólo jóvenes y enfermos”.
Laín Entralgo

Según Baudouin y Blondeau, en “La Ética ante la muerte y el derecho a morir”, nuestros ancianos están sufriendo la tragedia de la soledad, caracterizada por el aislamiento y abandono por parte de la familia. Y es que no se puede culpar a la familia cuando el problema es social: queremos ser superiores a nuestros inferiores e igual a nuestros superiores. Los dogmas de la modernidad piden que sigamos jóvenes, guapos, sanos, fuertes. ¿Cómo desarrollar el respecto por la tradición y por los mayores ante una juventud con estas creencias?

El materialismo y el consumo no sólo se desgastan rápido, sino que desgastan rápidamente. Estamos perdiendo lo esencial y, cada vez más, nos preguntamos “por qué” y “para qué”. De hecho, el próximo paso de la tecnociencia es entender la mente humana, que se ha desarrollado hasta el punto de cuestionar la propia existencia y el sentido de la vida y de la muerte.

Hablemos, por ejemplo del aborto y la eutanasia. Una corta la vida en su inicio, la otra la poda en su final. En la primera, la decisión de una persona encierra la vida de otra. En la segunda, la decisión de una persona de finalizar su vida precisa de la interferencia de otra. En los dos casos, estamos delante del diálogo entre la vida y la muerte y, principalmente, de la autonomía que cada ser humano tiene (o debería de tener) sobre su vida y su cuerpo.

¿Hasta cuándo vale la pena tratar a quien la medicina ya no puede ayudar? La interrupción del tratamiento, no querer someterse a enseñamientos terapéuticos o la eutanasia (activa o pasiva) representan el completo dominio del hombre sobre si mismo (por supuesto, hay que tener en cuenta la salud mental del paciente). Ejercer el derecho de querer morir no puede ser considerado un crimen. Como dice McCormick, cuando un individuo se pone en manos del doctor, se compromete con los servicios de éste; pero no abdica a su derecho a decidir su propio destino. Con ese pensamiento, los principios de la beneficencia y de la autonomía conviven en armonía.


CONCLUSIÓN

Como hemos visto, los cambios culturales y el advenimiento de las tecnologías imponen un replanteamiento del valor mismo de la vida humana - a través de la pregunta por la muerte nos preguntamos por la vida. Hoy es posible manipular la vida y la muerte. Personas estériles y mayores pueden tener hijos, las enfermedades son curadas, el dolor físico es aliviado, la esperanza de vida aumenta… ¿pero vivimos mejor por eso?

“Los hombres vivimos juntos, pero cada uno muere solo”.
Unamuno.

El hombre moderno está acostumbrado a pensar que puede controlar todo, puesto que su mundo ha sido creado por él, fabricado, hecho, construido. Por eso, la muerte significa para él lo incomprensible, lo que no se puede impedir. Y esa consciencia genera una especie de trauma que tiene como consecuencia su total negación: el hombre pasa entonces a rechazar la muerte, que es vista como un fracaso médico y tecnológico.

Como la inmortalidad aún no fue alcanzada, la salida es hacer con que la muerte sea indolora. Para eso, están las terapias, los quirófanos y todas las herramientas de la medicina. Y, de la misma forma que sucede con el nacimiento, la muerte se vuelve artificial.

En ese intento de distanciarse de la muerte, el hombre efectivamente se aleja del enfermo. Así, el hospital pasa a ser la última morada. Al contrario de lo que pasaba antaño, cuando la despedida era en casa, al lado de los tuyos. Hoy, la muerte es esterilizada y maquillada – por empresas especializadas.

Por fin, es importante decir que la medicina y la tecnología son meros instrumentos de transformación. Son los valores culturales y sociales que condicionan la realidad.


[La ciencia no es conciencia]
Baudouin y Blondeau


BIBLIOGRAFIA UNIDAD IV

- Baudouin, Jean-Louis y Blondeau , Danielle. “La Ética ante la muerte y el derecho de morir”. Ed. Herder, Barcelona, 1995.

- Charlesworth, Max. “La bioética en una sociedad liberal”. Cambridge University Press, 1996.

- Pastor García, Luis Miguel. Cuestiones de Antropología y Bioética. “Reflexiones sobre la vida y la muerte, Félix López Hueso”. Universidad de Murcia, 1993.

- Navarro, Violeta Chiu; Costa, Marcia Colás; Alonso Pardo, María E.; Figueroa, Norah Cossío. “Algunas reflexiones de la bioética en las ciencias médicas”. Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba, 1999.

- Amaro Cano, María del Carmen; Lemus, Angela Marrero; Valencia, María Luisa; Casas, Siara Blanca; Moynelo, Haymara. “Principios básicos de la bioética”. Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García", 1996.

- Maglio, Francisco. “Ética médica y bioética. Aspectos conceptuales”.

- Campbell, Courtney S. “El significado moral de la religión para la bioética”.

- Mainetti, José Alberto. “Bioética: una nueva filosofía de la salud”.

- Dr. Francisco J. León Correa. “Autonomía y beneficencia en la ética clínica: ni paternalismo ni medicina defensiva”. Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Chile, 2006

12.3.09

RESUMEN UNIDAD III - Cibernética y Cibercultura


UN ORDENADOR ES UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN


La comunicación humana es un proceso dinámico, inevitable – hasta el silencio comunica – irreversible, verbal y no verbal. Sin comunicación, ninguna revolución sería posible. Es imprescindible poner en común las ideas para generar cualquier movimiento social - es indispensable compartir. Y en eso estamos. En un proceso revolucionario de la propia comunicación: la era digital.

La inter-territorialidad y el multiculturalismo frutos del nuevo orden tecnológico-económico-social, además de mezclar culturas, idiomas y personas, está permitiendo que la comunicación sea un hecho colectivo, mundial, sin fronteras. Es la comunicación total, de todos para todos, utilizando sus diversos lenguajes: la música, la moda, la danza, la comida, los gestos, a través de su más potente herramienta – Internet. Comunicación compartida generando una inteligencia colectiva, una consciencia colectiva. Las sociedades se comunicando vía nuevos idiomas universales: avatares, teclados, sonidos, emoticonos, Myspace, Facebook.

Incluso la comunicación masiva está siendo obligada a rever sus conceptos: lo que la televisión hizo con la gente versus lo que hace la gente con Youtube. Ahora, nos manipulamos unos a los otros. Los canales digitales de comunicación son verdaderas fuentes de creación cultural, de interactividad, de pequeñas revoluciones que ocurren de forma paralela. La TV es digital, la enciclopedia es una construcción colectiva, el periódico está on-line y las noticias ya no son diarias, sino que actualizadas a cada minuto.

"El profundo potencial transformador de la conexión entre las tendencias sociales de la humanidad y la eficacia de las tecnologías de la información radica en la posibilidad de hacer nuevas cosas juntos, de cooperar en escalas y modos que antes no eran posibles".
La afirmación de Reinhold viene cargada de sentido y resume el producto “final” de esa revolución: sus infinitas posibilidades. A continuación seguir, estudiaremos más detenidamente esa nueva forma de convivir entre los hombres y de los hombres con su entorno, con especial atención a su más ilustre personaje: el ordenador.


¿SOMOS MÁS SÁBIOS QUE ANTES?

La victoria de la evolución humana puede ser explicada por nuestro poder de transformación del mundo en vez envés de adaptarnos a la naturaleza y al entorno. Este fue nuestro mecanismo de avance evolutivo. De esa forma, llegamos a un nivel técnico que hace con que todo, o casi todo, sea visto como posible. En la actualidad, las nuevas tecnologías son cada vez más accesibles y manejables y la información es un bien común – por lo menos para los más de 1000 millones de usuarios de la Red. En ese sentido, la pregunta que se plantea es ¿Somos más sabios que antes, al contar con más información que ninguna otra generación? No me refiero aquí a la hipótesis de DeKerkrove, si no que hablo de cada persona, de mi hermano pequeño que se conecta desde los 10 años (o menos): ¿este chaval será una persona más inteligente que su padre por haber visto, leído, escuchado, muchísimas más cosas a su edad? ¿Será más hábil por haber manejado tantos videojuegos?

Como toda revolución, la digital tiene los que luchan a favor y los que son contra esta nueva manera de vivir - entre lo real y lo virtual. Es la Ciberfilia VS la Ciberfobia. Si por un lado los ciberfóbicos se están aislando del proceso, los ciberfílicos tienen que mantener la mirada crítica para no padecer una ceguera colectiva, como comenta Javier Bustamante:

“Confiamos ciegamente en la medición del aparato, en el cálculo de la calculadora, en la ordenación del ordenador, sin que nada garantice que sea oro todo lo que reluce (…) Cuando dentro de poco tiempo tengamos programas de dictado y reconocimiento de voz que sean suficientemente fiables y que reconozcan con más facilidad los giros, las expresiones y la forma de hablar del usuario, me pregunto cuánta gente conservará en un futuro próximo la capacidad de escribir a mano..., o incluso de teclear en el ordenador”

De hecho, a través de empresas como ReadSpeaker, el internauta ya no necesita leer lo que esta en la Web. Una extensión del cuerpo humano que tiene dos caras: la de integrar el usuario con deficiencia visual al proceso y la de atrofiar las capacidades de los demás usuarios. Parece ser que la tecnología nunca perderá ese carácter dicotómico: de integrar y aislar, de unir y alejar. Antes, los hombres luchaban cuerpo a cuerpo. La tecnología llegó hasta los campos de batalla y hoy incluso la guerra es a distancia, con sus poderosas armas químicas, misiles, que matan más gente en menos tiempo. Es el poder del botón nuclear.

Se puede decir, por lo tanto, que en el mundo ciber el poder está, literalmente, en nuestras manos (no es coincidencia que estemos hablando de la sociedad digital). Quien controle la técnica, es capaz de hacer lo que quiera, utilizando apenas un aparato: el ordenador. Así, surge un individualismo que tiene el hogar como templo – todo se puede hacer desde casa. Hasta las relaciones sociales han cambiado de local, del bar al Messenger, del parque al universo de Second Life.















Marido anuncia divorcio por Facebook: Internet sirve para empezar y, actualmente, hasta para terminar relaciones.

Esta nueva esfera de relaciones personales generó nuevas formas de asociación. Las comunidades virtuales, los e-grupos, los forums, suponen uno de los mayores acontecimientos de los últimos años, puesto que vienen a ser la nueva forma de entender las “relaciones sociales”, según Pierre Lévy en su libro "Ciberdemocracia". De hecho, es posible mantener estrechas relaciones y hacer parte de colectivos de una manera que, aunque a distancia, afecte realmente a nuestras vidas. En mi opinión, el gran avance social de la cibersociedad es poder conservar, cuidar, estrechar relaciones con personas con quien ya no puedes estar en contacto físico a diario. No se trata de cambiar las amistades “reales” por las “virtuales”, sino de aunarlas, sumarlas. Es posible tener las dos cosas a la vez y eso amplia de una forma increíble nuestra presencia en el mundo. ¡Nuestra “existencia” se ha ampliado a todas partes! Podemos estar en Australia, España y México al mismo tiempo, a través de una red de amigos. El proyecto Couchsurfing te puede llevar a la casa de un “desconocido” en Amsterdam, en un espacio donde la confianza está basada en la reputación y en la calificación que recibimos de otras personas.


La “generación link” ya esta gateando por ahí. Son los bebés que nacieron por las parejas formadas en la Red – específicamente en páginas Web de encuentros. En Francia, por ejemplo, el fenómeno ya puede ser considerado un verdadero “baby boom”. Se estima que cerca de 60 mil niños han nacido a partir de relaciones que empezaron en paginas Web europeas. Por otro lado, uno ya puede tener su “bebe virtual” a través de videojuegos como el BabyLuv.


Microsoft Surface: el ordenador que une personas – físicamente.

Por supuesto, la capacidad de transformación de la tecnología no tiene muros y la cibersociedad es un terreno fértil, que conecta y amplia nuestras capacidades productivas. Eso implica en una actuación en todos los ámbitos: artes, arquitectura, enseñanza, industria (software), economía (E-Commerce), política (voto on-line), todos están sometidos a las nuevas técnicas. En este escenario nacen empresas y hasta profesiones para dar abasto a las necesidades digitales, generando, en el mudo capitalista, una economía basada en el compartir – por más extraño que esto pueda sonar.


En la ciudad de NY, Robert Moses unió arquitectura y política, proyectando puentes por donde autobuses no podían pasar – de esa manera la separación entre ricos y pobres se estableció de una manera sutil, pero eficaz.


TODO LO QUE NO SE DA, SE PIERDE. TODO LO QUE NO ES COMPARTIDO, NO EXISTE

Compartir es disfrutar de un recurso o un espacio con otras personas, al mismo tiempo. Es dividir. En el caso de la cibersociedad, ese “dividir” más bien resulta en una multiplicación de saberes e informaciones. Estamos viviendo la era del conocimiento libre, donde las polémicas discusiones que envuelven términos como libertad individual, derecho de autor, propiedad intelectual o bien común no quitan ni disminuyen la acción de los partidarios del software libre o de los “piratas” de Red – los Hackers. Y es fácil entender toda esa cuestión si tenemos en cuenta que, como diría Bacon, el conocimiento genera poder. Desde el poder del botón nuclear, hasta el poder de trueque delante de los proveedores, o el poder de convencimiento en una entrevista de empleo.

“Un enano subido a los hombros de un gigante puede ver más lejos”

Al accesar una biblioteca electrónica, uno puede investigar a fondo una empresa, una enfermedad, una teoría social – y, lo más importante, puede cambiar la información, añadir comentarios, ejemplos, conceptos. Es un tipo de saber inseparable del hacer. El conocimiento asume, por lo tanto, su papel de bien público compartido, puesto que una idea solo existe si alguien la comprende y, para eso, antes, es preciso dividirla con otra persona.

De esta manera se está formando un ambiente libre de cadenas, límites o fronteras, y se ciñeron redes entre miles de personas de todas las partes del mundo. Poco a poco, los usuarios se fueron enterando de las nuevas posibilidades que estas conexiones permitían, esparciéndose como un virus, haciendo con que un video esté disponible para descarga en cuestión de segundos, o que a través de una cadena de sms toda una ciudad se entere de una noticia – como la red viral que se formó en el 11 de marzo, en Madrid, tras el atentado a la estación de Atocha. Así se configura, pues, la estructura del conocimiento libre: escalable, incremental y cooperativa.

Dentro de esta revolución digital, es importante puntuar uno de sus principales fenómenos: el WIKI, palabra hawaiana que quiere decir “rápido”. “Un Wiki o una Wiki es un sitio Web cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través de un navegador. Los usuarios pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que comparten” - por supuesto, este concepto fue sacado directamente de la página Wiki más conocida: Wikipedia, la enciclopedia Wiki. Se trata de una herramienta tan poderosa que, sabiendo utilizarla, uno no necesita de grandes conocimiento teóricos – todo está disponible. La creatividad es la clave.













Este modelo de conocimiento abierto, comunicaciones abiertas (Skype) y fuentes abiertas (Linux), por no basarse en un sistema central, permite que las innovaciones sucedan más fácil y rápidamente. El nudo de la conexión es la inteligencia individual transformada en inteligencia colectiva – cada usuario es una antena.














La Red de Wi-fi de FON transforma cada usuario en un proveedor de conexión inalámbrica a los demás usuarios de la red.

Nos estamos acercando, quizás, a la real democracia, irónicamente a través de la realidad virtual. Sin censura y sin fronteras, la información puede llegar a todos. El reto pasa a ser, pues, la inclusión digital. Sin una pluralidad de fuentes no se puede hablar de libertad de pensamiento, conciencia o religión. Sin acceso a medios de alcance internacional, no tiene sentido hablar de libertad de opinión y de difusión de las mismas. Y en eso estamos, aunque La Quinta Columna Digital, en un análisis más profundo, pregona que existe todavía la necesidad de construir una hiperpolítica para que el conocimiento libre sea un hecho real.


TODO DEBE SER VISTO

Esta democracia moderna, o Ciberdemocracia, incrementa la transparencia gracias a los instrumentos del ciberspacio. Así, con más visibilidad, la honestidad gana fuerza. Los ciudadanos tienen y/o exigen tener acceso a todos los proyectos, presupuestos y hasta a la agenda de sus gobernantes. Los gastos de los políticos ahora son públicos. Al final, ¿son los políticos más corruptos o es que la corrupción tiene más visibilidad?















Recientemente, una concejal del PP de Getafe, tuvo que disculparse públicamente por los gastos de su hija con la tarjeta Wi-fi del ayuntamiento. Se gastó más de €30.000 en descargas de capítulos de la serie “Perdidos”.

Esa realidad tiene un tremendo impacto en las sociedades dictatoriales. ¿Qué dictadura podría mantenerse en cualquier país en donde el 25% de su población tuviera acceso a Internet?, cuestiona Pierre Lévy. Y, hasta en las sociedades más liberales, como es el caso de los EEUU, existen casos de tentativa de censura en la Red. Citando Castells, “La única censura directa posible de Internet es no estar en la red. Y esto es cada vez más costoso para los gobiernos, las sociedades, las empresas y los individuos”. Basándose en esa afirmación, ¿se podría decir, por lo tanto, que Internet se autorregula? ¿Tendrán los propios usuarios que ponerse límites y autocontrolarse?

Pero aún con toda su transparencia y sabiendo que una información puesta en Internet está, irremediablemente, “presa” allí para siempre, uno piensa que es posible hacer algo incógnitamente. Entonces, ¿por qué tener límites o ser moralmente correcto? Además, con la Web, un robo a un banco no exige armas, violencia o huidas estrafalarias – las transferencias on-line son toda una facilidad para los ladrones digitales.

Así que los propios Hackers son cada vez más solicitados por las autoridades competentes para desarrollar nuevas tecnologías con el objetivo de llevar la ley a este otro “universo”. Son los Frank Abagnale modernos. La pornografía, la pedofilia, la xenofobia y otros contenidos ilegales o inadecuados navegan diariamente por las páginas Web, probando que los problemas sociales del mundo real existen también en lo virtual. Una vez más, la cibersociedad enseña su doble cara: en un ambiente desarrollado con base en la libertad, el control es cada día más latente.

Hasta la “propagación colectiva” de contenidos protegidos (léase: videos, películas, músicas, fotos), que desde hace unos años viene cambiando las estrategias de las grandes industrias cinematográfica y discográfica, ya da señales de que sí, es posible limitar el acceso. Por ejemplo, Youtube bloqueará todos los videos de música para los usuarios del Reino Unido, por no haber llegado a un acuerdo con la principal asociación de autores londinense.


A través del site Qtrax, la gigante Warner Music librará sus músicas para descargas gratuitas y legales para los internautas.

Una nueva ética se perfila en nuestros tiempos. Es imposible decir hasta dónde llegaremos y cómo estaremos organizados en este supuesto. El valor que el conocimiento adquiere a cada día es imprevisible. Así que puede que Youtube, Google, Apple o Microsoft sean más poderosos que cualquier gobierno, de cualquier país, dentro de pocos años. Más ricos seguro que ya lo son.






El video juego Akoha pone como objetivos invitar a alguien a un café o regalar un libro a un amigo. La comunidad virtual que quiere construir un mundo mejor.


Así, la tecnología de la información y de las telecomunicaciones va cambiando las cosas y su carácter accesible y fácilmente aceptable está cambiando el mundo. Más que nada, porque no se trata solamente de un medio alternativo de comunicación, sino de discursos alternativos, nuevas formas de hacer lo mismo – y eso es mucho más impactante que el propio ordenador en si mismo. Esa revolución apenas ha empezado.